He decido dejar de hablar con el sobrenombre que nosotras, las personas que padecemos de estas enfermedades, las conocemos. Ana y Mia (la depresión no tiene un sobrenombre) y también sera la ultima vez que hable sobre ellas,
Las conocí a la edad de 11 años, un año después de mis primeras clases de ballet; todo empieza cuando te das cuenta que estas algo subida de peso o mejor dicho cuando te dicen que tienes que bajar unos cuantos kilitos, pero por salud en realidad estas en el peso correcto. A esa edad no mides las consecuencias que esto puede traer a tu vida en el momento, sino después, cuando estás a 3 años de cumplir 30.
Pero ellas vinieron acompañadas de su madre, la Depresión. y como cualquier madre protege a sus hijas y si tiene a una nueva también la va a proteger, entonces te encierra, te oculta, y estas en un hueco, sin luz, sin calor, sola siempre sola...
Con los años aprendes a vivir con ellas; corres donde ellas cuando te sientes amenazada o te hacen daño y te abren los brazos, estas en casa, te vuelven a esconder. A eso se le llama crisis y/o recaída. (yo soy una experta en el tema).
Pero después de tantos años, tantas luchas, muchas lagrimas y maltrato físico pude conseguir entrar en una talla XS sin sentirme apretada y que el cierre corra sin ningún esfuerzo. Pero a mis casi 27 años el precio a pagar a esta vanidad sin razón lógica alguna (para algunos) es que mi salud se empiece a resquebrajar (vista, huesos, cabello, mareos, cansancio, poca fuerza, periodo menstrual).
Disculpen si digo esto, pero es la primera meta que logro cumplir. Aunque sea muy estúpida.
Ahora solo me queda olvidar esto y ya no preocuparme nunca mas del peso que destruyo parte de mi vida.
